NIVET, Soline. Le Corbusier et L’Immeuble-Villas.

NIVET, Soline. Le Corbusier et L’Immeuble-Villas.

Soline Nivet, doctora en arquitectura y profesora de L’École Nationale Supérieure ’Architecture de Paris-Malaquais, nos propone en este sugestivo libro, un estudio sobre los Immeuble-Villas de Le Corbusier. Término éste que no es sino un oximorón, es decir, la conjunción de dos vocablos de significados opuestos: el edificio de apartamentos frente a la villa aislada que quieren ser reunidos en una única propuesta.

Este proyecto, jamás construido y reducido a un limitado número de planos, tuvo un papel crucial en la formulación de una forma de habitar la ciudad en la obra de Le Corbusier. Inicialmente concebida como una unidad residencial estándar presentada al público en una sección de urbanismo del Salon d’Automne de 1922, fue también muy importante en aquellos años entre las estrategias de Le Corbusier en busca de reconocimiento público y encargos profesionales.

En su consideración de que el urbanismo y la arquitectura eran una única disciplina, este proyecto articula las investigaciones precedentes sobre los distintos prototipos de la Maison Citrohan con su propuesta de Une Ville de trois millions d’habitants. La célula básica del Immeuble-Villa debía responder tanto a las necesidades de la manzana cerrada de alta densidad, como a los edificios a rédents e, incluso, a la villa aislada en la periferia de la gran ciudad.

El proyecto se presenta en la Oeuvre Complète (1910-1929) en sus dos versiones de 1922 y 1925, como “lotissements fermés à alvéoles”, que comportaban servicios y espacios verdes comunes, pistas deportivas, solariums y jardines suspendidos propios de las células de vivienda. Estas estaban inspiradas en la doble evocación del bîstrot francés con altillo y las celdas de la Cartuja de Ema, que no eran sino las imágenes recurrentes de la Maison Citrohan. La segunda versión, desarrollada para l’Exposition Internationale des Arts Décoratifs de Paris de 1925, aportaba además una réplica a escala real de la célula básica: el “Pavillon de L’Esprit Nouveau”, donde Le Corbusier introduce la cuestión del equipamiento de la vivienda frente al mobiliario, lo que supone una nueva aproximación sobre el espacio del habitar.

Pero frente a estas referencias que el propio Le Corbusier gusta ofrecer, Soline Nivet insiste en el “otro” origen del proyecto: el programa de residencia colectiva ofrecido por la publicidad del Groupe de l’Habitation Franco-Américain. Dos lemas rigen este grupo: primero, “la aplicación de métodos modernos, corrientes en América (estandarización, estructuras de hormigón armado, producción en serie, etc)”, que permiten abaratar el precio de la construcción y la vivienda; segundo, la existencia de servicios comunes (cocinas, lavanderías, economato, sala de fiestas e, incluso, el propio personal doméstico). Esta afinidad de intereses e ideas harán que Charles Sée, director del grupo, y Le Corbusier, inicien sus contactos. La autora del libro rastrea la relación profesional entre ambos: unos anteproyectos en Auteuil (1922) de los que existen unos bocetos, y la misma propuesta del Immeuble-Villa que el Groupe podría adecuar a diversas parcelas parisinas.

Pero los Immeuble-Villa tienen sucesivos corolarios: los Immeubles Wanner, l’Hotel Loucheur, una patente para la Société Technique et Industrielle d’Entreprises, además de servir como posible patrón para su propuesta de la Ville de trois millions d’habitants. Croquis del carnet Album La Roche para este proyecto urbano, muestran como células nominadas como “système franco américain immeuble villas” pueden ser dispuestas contrapeadas entorno a un corredor central, como un preludio de sucesivos proyectos para la Ville Radieuse, L’Ilot Insalubre y, finalmente, las Unité d’Habitation. Probablemente pocos propuestas teóricas como ésta hayan sido tan fértiles en la producción de nuevos prototipos residenciales con una inigualable capacidad de transformación del modo de habitar.

Pero una de las cuestiones más atractivas que surgen en el texto de Soline Nivet es como en sí mismo, el proyecto del Immeuble-Villa configura su propio relato. Más allá de actualizar las técnicas de construcción de la residencia colectiva, incluso más allá de proponer una nueva forma de vivir en el interior de las células o de habitar la ciudad, Le Corbusier concibe un modo de comunicación que le permite inscribir el conjunto de sus proyectos en un relato coherente. En esta parte del libro, descubrimos cómo Le Corbusier presenta el proyecto de los Immueble-Villas en las diferentes publicaciones de la época: en Vers une architecture, Urbanisme, Almanach d’Architecture Moderne, Précisions o en la misma Exposition Internationale des Arts Décoratifs de Paris de 1925. Los escasos dibujos del proyecto son mostrados de forma fragmentaria y esquemática, pero acompañados por escrito de sus logros, como si de una obra construida se tratase. Es significativa la constante apelación a los elementos estandarizados y a la producción en serie, cuando nada de ello aparece reflejado en los dibujos: la industrialización es más un mito –que convence a profanos- que un claro proceso tecnológico. A pesar de la imposibilidad de realizar su proyecto, Le Corbusier, consciente de la complejidad real de los procesos productivos, muestra su voluntad de colaboración con la industria y el mundo empresarial, reclamando para sí el papel de árbitro en el conflicto no resuelto entre la arquitectura como obra artística y la vivienda como producto.

Otros argumentos acompañan la tesis de Soline y que protagonizan, en aquellos años, el pensamiento de Le Corbusier: la consideración de la vivienda como un producto de consumo, la dicotomía entre lo colectivo y lo doméstico en la arquitectura residencial, o la retórica visual de la publicidad como procedimiento de representación “real” de una arquitectura que no ha sido completamente explicitada a través de los documentos de proyecto. Mas parco resulta el libro en el análisis pormenorizado de los planos de proyecto, con  muy escasas páginas dedicadas a los dibujos y fachadas, a sus espacios y a su geometría, desarrollados de una manera un tanto elemental. Está claro que ese no era el objetivo de su discurso, que como anuncia en sus primeras líneas, inicialmente estaba dirigida a las estrategias de marketing desarrolladas en la promoción residencial, en el cual se enmarcó su tesis doctoral. Pese a ello, el texto, en francés, resulta claro y grato en su lectura, muy bien ilustrado y, sobre todo, sugerente. A mi juicio, uno de sus grandes valores es la apertura a nuevas inquisiciones sobre el habitar y su capacidad de generar una continua reflexión en arquitectura.

 Jorge Torres Cueco

 NIVET, Soline. Le Corbusier et L’Immeuble-Villas. Éditions Mardaga. Wavre, Bélgica, 2011. 160 págs. ISBN 978-2-8047-0080-5

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